A pesar de que muchos jugadores desaparecieron del mercado global, lo cierto es que los consumidores no cesaron de buscar mejores productos y servicios. Las actividades comerciales continuaron y quienes enfrentaron con éxito los embates de la inestabilidad económica absorbieron los mercados que dejaron los competidores vencidos. Ahora, a dos años de este panorama, las organizaciones enfrentan un nuevo ambiente de negocios.

Para muchas empresas, el cambio hacia un modelo de redención de servicios a través de Internet se ha tomado como el Santo Grial con respecto de su futura perspectiva en el Área de Sistemas. Después de todo, ¿qué más quiere? Además de delegar toda la compleja administración de su infraestructura a alguien más y de habilitar una aceleración instantánea en la redención de servicios.  Simultáneamente, la organización reduce, de manera significativa, los costos en Sistemas; por ejemplo, la IBM iNotes Live inicia con un costo de $3 dólares por usuario al mes. Los mejor es que no todas las compañías de TI tienen la capacidad de correr con efectividad sus plataformas de comunicaciones electrónicas internas a un costo así de accesible.

Para los países en desarrollo, como México, las PyMEs son fundamentales. Y, para estas organizaciones la tecnología es la herramienta ideal que apoya e impulsa su productividad además de crear oportunidades enfocadas a su crecimiento.

Las consecuencias de violaciones a normas y las fugas de datos pueden ser costosas. Dependiendo del incidente hay costos directos de multas y notificaciones de fugas, así como también costos indirectos como manejo de crisis, daño a la marca, aumento de la profundidad y frecuencia de auditorías de cumplimiento, inversiones futuras en soluciones y procesos para evitar repetición de incidentes, pérdida de la confianza pública a corto y potencialmente a largo plazo y sus implicaciones, es decir, negocios perdidos.  

 

 

 

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