El año 2009 fue un año difícil y muchas empresas decidieron postergar su ya postergada renovación de equipos de TI. Otras con un pensamiento más estratégico, mantuvieron sus planes, ganaron competitividad en un momento crítico y salieron fortalecidas del escenario de crisis y listas para aprovechar las nuevas oportunidades que presentó la recuperación económica.

Hoy en día, con la gran oferta de tecnología que hay a nuestro alrededor, pareciera complicarse la selección del equipo que realmente se adecúe a nuestras necesidades y cumpla con ellas de manera efectiva. Generalmente nos dejamos llevar únicamente por lo más novedoso sin tomar en cuenta que podemos diferenciar las cualidades del equipo que nos van a servir, de aquellas que podemos prescindir.

Cuando uno busca ideas ecológicas para nuestra organización pensamos en tareas o muy sencillas como la separación de papel o latas de aluminio hasta complejos programas en las que intervienen varios departamentos para que los empleados participen –en muchos casos hasta de forma arbitraria-, pero ¿usted ha considerado el potencial en beneficios ambientales derivados de una buena administración de sus dispositivos de impresión y multifuncionales dentro de su red? ¿No sería bueno si usted tiene una manera de analizar este desempeño? Ahora es posible.

En un contexto económico adverso, el outsourcing como modelo de administración adquiere un valor estratégico: no sólo entrega ventajas competitivas y permite ahorrar dinero, sino que también ayuda a las empresas a concentrarse en el foco de su negocio, dejando en manos de otros aquellas tareas que requieren una especialización determinada.

 

 

 

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