Cualquier emprendedor tiene la misión de ver prosperar su negocio. Cuando esto comienza a suceder, los directivos se enfrentan con el inconveniente de que la “hoja de cálculo” ya no es suficiente para administrar todo; desde facturas, cuentas por cobrar y cuentas por pagar; hasta inventarios, clientes, proveedores e impuestos. 

 

Existe evidencia de que la escasez de profesionales en tecnología está socavando el desempeño comercial. En una encuesta realizada en 2016 por Venture Beat, el 65 por ciento de los directores de informática (CIO) y otros líderes empresariales afirmó que la dificultad para contratar profesionales de TI calificados perjudicaba los esfuerzos de modernización de TI. Eso fue hace tres años y, desde entonces, la brecha se ha vuelto aún más amplia. Una solución: contratar a más mujeres.

 

Vivimos en la era digital, y los hospitales no están fuera de esto. Es innegable que han comenzado su transformación a través de la implementación de nuevas tecnologías a sus procesos de negocio. Hoy en día, aunado al uso de tendencias como la nube, la analítica de Big Data y el Internet de las Cosas (IoT), los profesionales de la salud se apoyan en una gran variedad de dispositivos médicos que se conectan a la red, como aparatos de transfusión, detectores de enfermedades por medio del análisis de sangre, sistemas de telemetría, unidades de ultrasonido y equipos portátiles de rayos X, entre otros.

 

Una institución bancaria nunca podrá afirmar que no conoce a sus clientes. De hecho, los puede describir con cierta profundidad: ingreso mensual promedio, productos financieros contratados, compras recurrentes, número de visitas a cajeros, nivel de endeudamiento, entre otros aspectos. Sin embargo, ante la digitalización de la vida cotidiana, contar con dicha información ya no es suficiente para generar valor de negocios.

 

 

 

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