Los datos, y sobre todo su significado y usabilidad, se han ido transformando con el tiempo. Anteriormente hablar de datos era pensar en unos y ceros, en tablas estáticas o incluso en materiales que no se aprovechaban. Hoy, pensar en datos es pensar en la fuente principal de las historias, en información de altísimo valor, es encontrar las respuestas a las preguntas que están revolucionando el mundo de los negocios.

Poco a poco, y con las claras aplicaciones de la analítica avanzada, el mundo de los datos se ha convertido en un mundo de innovación.

En la actualidad, la analítica es utilizada para mejorar los servicios, para evaluar las inversiones sociales, para mitigar los riesgos de falsos positivos en la industria financiera, para generar campañas omnicanal en retail, para evitar los fraudes provocados por el lavado de dinero, para ayudar a las aerolíneas a mejorar sus índices de retrasos, entre muchos otros usos.

Pronosticar se ha convertido en un gran desafío que enfrentamos cada día con las industrias y sectores para los cuales trabajamos. Por eso estamos frente a un mundo de datos que debe aprovechar el valor de la información para la toma de decisiones, sobre todo en industrias como el retail, finanzas, telecomunicaciones, seguros, salud y el gobierno, por mencionar algunas.

El mundo de hoy está mediado por dos conceptos que permean la economía, las interacciones sociales y la velocidad de los desarrollos tecnológicos: la Economía Digital y la Cuarta Revolución Industrial, que a su vez están sostenidas sobre la analítica.

La Economía Digital es una economía en la que los límites y alcances de los sectores tradicionales son cada vez más difusos, dadas las dinámicas que los negocios adoptan en su oferta de bienes y servicios para satisfacer las necesidades de sus usuarios. Así nacen gigantes como Amazon, que es tanto un comercio electrónico como un establecimiento financiero, o Uber, cuya naturaleza oscila en la frontera entre la movilidad, el transporte y la tecnología, pasando por los servicios de comida a domicilio.

Estos conceptos, y especialmente lo que significan para la vida de las personas, son impulsados por la Transformación Digital; que no es una digitalización de los negocios tradicionales sino un cambio en su modelo que requiere de un acompañamiento de nivel directivo.

Y en el caso de la Cuarta Revolución Industrial se puede decir que mientras las revoluciones anteriores se basaban en una sola tecnología (vapor, electricidad y electrónica) que era capaz de generar un cambio radical en la sociedad, esta Cuarta Revolución Industrial está compuesta por varias innovaciones (Analítica, Big Data, Inteligencia Artificial, Internet de las Cosas, Blockchain, Computación Cognitiva, Realidad Aumentada, Impresión 3D y la Nube), lo que implica que su alcance será aún mayor y por lo tanto sus efectos aún no pueden ser cuantificados.

Ahora bien, estos avances nos han llevado a operar en un ecosistema con cuatro variables: Valor (sacar el máximo valor de los datos vía algoritmos de análisis), Velocidad (datos en movimiento, rapidez en el acceso y la generación de la información), Variedad (multiplicidad de fuentes y formatos) y Volumen (cantidad de datos). En este entorno median el Internet de las Cosas como un generador de información, el Big Data y la Analítica como el eslabón de análisis y aprovechamiento, así como la Inteligencia Artificial como el punto de generación automática de conocimiento.

 

Héctor Cobo, Director Regional, SAS México, Caribe y Centroamérica

 

 

 

 

 

 

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