Si bien México ocupa la posición 56 de los 126 países evaluados en el Global Innovation Index de Frost & Sullivan, estos resultados revelan que aún queda un largo camino por recorrer para la industria nacional, ya que se ubica por poco en la mitad superior del ranking. Incluso en la región, donde la economía nacional suele destacarse, los números del país se ven rebasados por los alcanzados por naciones como Chile y Costa Rica.

“En México todavía no se está invirtiendo lo suficiente en innovación, sin embargo el tema de capital no es el único freno para el desarrollo de este sector, requiriendo también un foco importante en la mejora de recursos humanos y habilidades especializadas, así como crear las condiciones adecuadas para incentivar el desarrollo de innovación. En un país donde vemos que hay una evolución crítica de las TIC, aún existe el reto de conectar a más de 50 millones de mexicanos que carecen de acceso a internet, por lo que la necesidad de generar un ecosistema robusto de innovación impacta incluso en el aspecto social”, indicó Mario De la Cruz Sarabia, Presidente de la CANIETI y Director de Relaciones con gobierno para Cisco en América Latina.

Según plantea el informe “El futuro de México: Un hub global de innovación”, los principales indicadores de desarrollo en el país incluyen el fortalecimiento del sector educativo, una raíz clave para nutrir sectores público y privado con profesionales preparados y, por ende, incrementar el poder adquisitivo de la población. Este tipo de iniciativas han derivado, por ejemplo, en una consolidación de la clase media en México, donde se espera que para 2030 ocupe el octavo puesto entre los países con mayor ingreso promedio en este sector.

Al igual que las dinámicas de aprendizaje, gran parte de las iniciativas de transformación deben establecerse siguiendo dos tendencias críticas: la acelerada evolución y adopción tecnológica (México ha avanzado 5.1% en registro de patentes en los últimos diez años, arriba del promedio regional), junto con la consolidación de nuevas generaciones como tomadores de decisión (para 2025, arriba del 45% de la población estará constituida por Millenials y Gen Zers).

El trabajo de gobierno como un habilitador de bienestar cobra un papel significativo en cuanto a políticas económicas, siendo los acercamientos con sector privado y emprendedores un indicador importante en cuanto a desarrollo de innovación. De ahí que la penetración de tecnologías emergentes se vuelva sustancial, ya que demuestran el grado de madurez de la industria mexicana. 

Es aquí que los avances en redes móviles, impresión 4D, Fintech, Big Data & Analytics (BD&A) e Industrial Internet of Things (IIoT) cobran particular relevancia; especialmente considerando que los dos últimos tienen una expectativa de desarrollo estimada de 18.2 y 25.6%, respectivamente, proyectando del 2018 al 2023.

Tales tendencias impulsarían considerablemente la aceleración de distintas verticales en el país, siendo servicios financieros, gobierno, retail, transporte, energía, manufactura, turismo, salud y educación las esferas más beneficiadas por una estrategia integral de innovación en México.

 

 

 

 

 

 

 

 

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